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Autores que no sean del Siglo XIX
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Por CHCH
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David Herbert Richards Lawrence (Eastwood, Inglaterra, 11 de septiembre de 1885 – Vence, Francia, 2 de marzo de 1930) fue un escritor inglés, autor de novelas, cuentos, poemas, obras de teatro, ensayos, libros de viaje, pinturas, traducciones y crítica literaria.

Su literatura expone una extensa reflexión acerca de los efectos deshumanizadores de la modernidad y la industrialización, y abordó cuestiones relacionadas con la salud emocional, la vitalidad, la espontaneidad, la sexualidad humana y el instinto. Las opiniones de Lawrence sobre todos estos asuntos le causaron múltiples problemas personales: además de una orden de persecución oficial, su obra fue objeto en varias ocasiones de censura; por otra parte, la interpretación sesgada de aquella a lo largo de la segunda mitad de su vida fue una constante. Como consecuencia de ello, hubo de pasar la mayor parte de su vida en un exilio voluntario, que él mismo llamó "peregrinación salvaje".

Aunque en el momento de su muerte su imagen ante la opinión pública era la de un pornógrafo que había desperdiciado su considerable talento, E. M. Forster, en un obituario, defendió su reputación al describirlo como "el novelista imaginativo más grande de nuestra generación". Más adelante, F. R. Leavis, un crítico de Cambridge de notoria influencia, resaltó tanto su integridad artística como su seriedad moral, lo que situó a buena parte de su ficción dentro de la "gran tradición" canónica de la novela en Inglaterra. Con el tiempo, la imagen de Lawrence se ha afianzado como la de un pensador visionario y un gran representante del modernismo en el marco de la literatura inglesa, pese a que algunas críticas feministas deploran su actitud hacia las mujeres, así como la visión de la sexualidad que se percibe en sus obras.

Su obra refleja su oposición a una época marcada por las consecuencias de la industrialización, y luego por la primera guerra mundial. Lawrence se opone mediante una exaltación del instinto sobre la razón, de la pasión sobre el intelecto, y de la espontaneidad frente al convencionalismo. Este pensamiento lo lleva a un retorno a lo primordial e instintivo, cuyo centro se halla en la vida sexual, concebida como única forma de conocimiento inmediato.

La descripción de la sexualidad de sus personajes es muy detallada y directa. Es uno de los aspectos más polémicos de su obra, y le ocasionó varios conflictos con la censura. Así, sus novelas El arco iris y El amante de Lady Chatterley, fueron prohibidas bajo la acusación de obscenas.

Sin embargo, los años 20 en Europa se destacaron por una progresiva liberación de las prácticas sexuales (sobre todo en las mujeres), y con este cambio Lawrence se ganó la venia de algunos intelectuales liberales de la época, como Lady Ottoline Morrell, Aldous Huxley o Bertrand Russell.

Otro aspecto destacable de la obra de Lawrence es la capacidad de dar vida a situaciones y personajes, y la profundidad psicológica con que aborda estos últimos.

Su producción literaria comprende novelas, historias cortas, volúmenes de poemas, libros de viajes y ensayos filosóficos y críticos, además de algunos dramas. También destaca el epistolario publicado por Aldous Huxley en 1932.


Lawrence siguió escribiendo hasta poco antes de su muerte. En sus últimos meses compuso numerosas piezas poéticas, revisiones y ensayos, así como una contundente defensa de su última novela contra aquellos que buscaron su censura. Su último trabajo importante fue una reflexión sobre el libro de la revelación, el Apocalipsis.

Tras haber recibido el alta del sanatorio, falleció en Villa Robermond, en Vence, Francia, debido a complicaciones por la tuberculosis. Frieda Weekley regresó al rancho de Taos y, más tarde, su tercer marido recogió las cenizas de Lawrence y las trasladó a una pequeña capilla en las inmediaciones de las montañas de Nuevo México.


Novelas:
Lawrence es quizás más conocido por sus novelas Hijos y amantes (1913), El arco iris (1915), Mujeres enamoradas (1920) y El amante de Lady Chatterley (1928). Dentro de este marco, Lawrence explora las posibilidades de la vida y del vivir en un entorno industrial. Su interés se vuelca en la naturaleza de las relaciones que pueden tener lugar en dicho ambiente. Pese a que suele ser considerado como un realista, el sentido de sus personajes se puede comprender en relación a su filosofía. Su uso de la actividad sexual, si bien estaba mal visto en la época, tiene sus orígenes en su forma altamente personal de pensar y de ser. Cabe destacar que Lawrence demostraba interés en la conducta del contacto humano y es precisamente por ello que este interés en la intimidad física tiene sus raíces en la necesidad de restaurar un énfasis en nuestro cuerpo, y darle equilibrio y magnitud ante lo que él consideró un proceso lento de la civilización occidental que daba mayor importancia a lo racional.

Algunas de sus novelas más destacadas, como es el caso de Hijos y amantes, se consideran dentro del género de bildungsroman, un término alemán que significa "novela de desarrollo". Esta clasificación tiene su origen en que la trama o el tenor del argumento giran en torno a la vida de un personaje principal que va evolucionando conforme transcurre la novela. Un antecesor del género fue, en el caso de la producción literaria inglesa, Daniel Defoe, cuya obra, Moll Flanders, suele ser considerada una de las primeras novelas escritas en inglés. La melancolía, lo espiritual y el aprendizaje moral del héroe -o heroína- son temáticas todas ellas presentes en la novela de Lawrence. La contradicción y la situación personal de impotencia ante la vida son características que se pueden encontrar en sus personajes, como, por ejemplo, "Paul" - en Hijos y amantes -, prisionero de su propio sentimiento y de su condición de hombre. El conflicto de la relación hombre/mujer y la representación de lo femenino en contraposición a los valores masculinos, hacen que las novelas del autor planteen una serie de rasgos negativos y sensuales adjudicados a la figura femenina en casi todos sus aspectos: esposa, amante y madre.

Asimismo, los valores religiosos y el tono autobiográfico de muchos de sus trabajos se ven marcados por su experiencia personal en época de guerra y censura. En este aspecto, Lawrence se rebeló contra la sociedad, quiso salir de ella, -de hecho llegó a exiliarse-, y llegó a considerarla como el infierno o el karma del ser humano. De este modo, sus novelas despiertan la curiosidad por lo erótico, lo instintivo y lo sexual, arraigado a la naturaleza innata del hombre como un animal más. Lawrence fue uno de los primeros novelistas de Occidente en adentrarse y abordar cuestiones consideradas tabú hasta entonces; es por ello que el sexo es uno de los giros principales de su narrativa.

El arco iris, criticada en su época, es la primera parte de una historia que culmina con la publicación de Mujeres enamoradas en 1920. En ella se percibe el realismo del siglo XIX, presente en la obra de T. S. Eliot y Thomas Hardy. Ambas introducen un panorama de una sociedad inglesa en transición, donde existe un movimiento abrupto del campo a la ciudad. "Ursula", la protagonista de la novela, es el prototipo de mujer moderna que busca un lugar en el mundo y que es, por tanto, atrevida y desafiante. El argumento, que gira en torno al redescubrimiento de la mujer, con tintes lésbicos, supone su ruptura con los conceptos tradicionales de castidad y matrimonio, motivo por el cual fue retirada del mercado ni bien salió publicada.

Mujeres enamoradas, que continúa en la misma línea, se enfoca más en la contraposición que existe entre los deseos de las mujeres y las pretensiones de los hombres. La obra está ambientada en los Alpes, y "Ursula", acompañada de su hermana "Gudrun", son ahora mujeres independientes que mantienen relaciones con hombres de diversa condición, generalmente de clases sociales diferentes, lo que le permitió a Lawrence reflejar la situación contemporánea junto con las virtudes y defectos de la organización de aquel momento. El éxito matrimonial de "Ursula" y su esposo, "Rupert Birkin", recaería, pues, en el rechazo a lo moderno y lo civilizado, con todo lo que eso conllevaba. Se ha sugerido que Rupert y Ursula son el retrato de Lawrence y su esposa Frieda, respectivamente.

Dos de sus otras novelas más reconocidas, Hijos y amantes y El amante de Lady Chatterley, también fueron censuradas en su día. En el caso de esta última, el argumento gira en torno a los defectos y porvenires de la vida moderna. "Constance Chatterley", la protagonista de esta obra en prosa, se enamora del criado de su marido. Sin embargo, su atracción es meramente sexual, ya que su esposo, "Clifford", es impotente y no puede satisfacer sus deseos carnales. En resumen, el sexo, el instinto y el rechazo a la lógica son patentes en esta novela.

Hijos y amantes, que también parte de la experiencia del autor, lleva el plano sexual a nivel familiar. "Paul", el protagonista y alter ego de Lawrence, es prisionero, junto con su hermano "William", de los deseos de una madre posesiva y sobreprotectora, la señora "Morel". De este modo, Paul no consigue el amor verdadero hasta la muerte de su madre y su consiguiente libertad. Aun así, el personaje, que atraviesa un período de transición espiritual, tendrá problemas amorosos y varios desengaños en sus relaciones sexuales con mujeres. Lo poético y el simbolismo que deja entrever la novela se funden en un camino errático, lleno de dolor y sufrimiento.26

Además de las novelas ya mencionadas, Lawrence compuso una serie de obras en prosa de menor relevancia, que se resumen a continuación:

El pavo real blanco (1911): su primera novela en ser publicada.
El orgullo es una forma de egoísmo (1927): novela surrealista.
El muñeco del capitán (1921): novela corta.
El zorro (1921): novela corta.
The Ladybird (1923) novela corta.
La serpiente emplumada (1926): novela que escribe en su admiración de la civilización azteca, durante su estadía en México.
La Virgen y el Gitano (1930).
St. Mawr

Poesía:
Pese a ser más conocido por sus novelas, Lawrence compuso cerca de ochocientos poemas, la mayoría de los cuales son relativamente cortos. Los primeros fueron escritos en 1904 y dos de ellos, Dreams Old y Dreams Nascent, fueron incluidos entre sus primeras publicaciones en The English Review. Su obra temprana lo posiciona en la escuela de los poetas georgianos, un grupo que se llamó así no sólo en alusión al monarca, sino también debido a su conexión con los poetas románticos del periodo anterior, conocido como la época georgiana. En efecto, los poetas georgianos intentaban emular a sus predecesores. Lo que caracterizó al movimiento en su conjunto y a los poemas de Lawrence, fue el decoro con tropos y un lenguaje arcaico. Muchas de estas obras englobaban lo que John Ruskin denominó como "falacia patética", que es la tendencia de adjudicar emociones humanas a animales e incluso a objetos inanimados.

Relatos y libros de viajes:
Además de ser un reconocido novelista y poeta, Lawrence también escribió una serie de vivencias personales en prosa, la mayor parte de las cuales tuvieron lugar durante su exilio en el extranjero. Así, por ejemplo, sus relatos, a diferencia de las demás obras, tratan exclusivamente de parajes exóticos y de un acervo cultural que distaba mucho del de la sociedad británica de su tiempo.

Dentro de los más reconocidos, El oficial prusiano y otras historias muestra un panorama de las inquietudes de Lawrence, así como su actitud hacia la Primera Guerra Mundial. Su volumen estadounidense La mujer que se marchó y otras historias desarrolla la temática del liderazgo, idea que también exploran tres de sus obras Canguro, La serpiente emplumada y Fanny y Annie. La temática de lo internacional y el gusto por lo inusual caracterizan esta etapa de la creación literaria de Lawrence, donde revive un género en desuso desde la época isabelina. No obstante, esta práctica lo aproxima a su contemporáneo, el autor norteamericano Henry James, quien siguió de cerca el tema del ciudadano del mundo.

El escritor, como observador pasivo en un mundo muy distinto al suyo, trasladó esas vicisitudes a obras como Canguro (1923), ambientada en su experiencia como viajero en Australia, El mar y Cerdeña (1921), que resume su estancia en Italia antes y durante el estallido de la Guerra Mundial, y La serpiente emplumada, que, aunque es una novela, está basada en sus días en México. Por último, La vara de Aarón (1922) destaca por la presencia de elementos característicos de la filosofía de Friedrich Nietzsche. Otros relatos y libros de viajes incluyen La niña perdida (1920) y El trasgresor (1912), que cuestiona las normas y costumbres de la época.

Crítica literaria:
La crítica que hace Lawrence a otros autores a menudo proporciona una perspectiva de su forma de pensar y de escribir. En este sentido, destaca su Estudio de Thomas Hardy y otros ensayos y Estudios en literatura clásica estadounidense. En esta última, Lawrence responde a Walt Whitman, Herman Melville y Edgar Allan Poe, lo cual deja entrever la naturaleza del propio autor.

Virginia Woolf encabezó la lista de las autoras feministas que arremetieron duramente contra D. H. Lawrence, acusándole, en algunas ocasiones, de misoginia.
Respecto a la crítica que otros autores han hecho de Lawrence, cabría destacar la feminista.
Según Woolf, se saca a relucir una faceta negativa del sexo femenino, de modo que se presenta a una mujer acaparadora, superficial e infiel a sus votos matrimoniales. Un ejemplo es el de El amante de Lady Chatterley, donde la protagonista, como adelanta el título, tiene una relación con un caballero que no es su marido. Esta temática se retoma en Hijos y amantes, donde los niños son prisioneros de su madre, que los oprime, los absorbe y los protege hasta un extremo que resulta poco menos que desagradable, ya que recién a su muerte, uno de sus hijos, el que aún no ha fallecido, consigue rehacer su vida al lado de otra mujer. Lo irónico radica en que la ausencia de la figura maternal causa un revés en el argumento, al mismo tiempo que adelanta el comienzo de una nueva etapa de libertad para el protagonista. Sin embargo, el que su madre haya muerto genera en él sentimientos opuestos, pues incluso cuando gana libertad es incapaz de sobrevivir sin el calor de su progenitora.

Algunos autores han coincidido en señalar que la interpretación de la mujer en las obras de Lawrence gira en torno a la figura de su madre y es, por lo tanto, biográfica. Otros incluso han llegado más lejos al asegurar que el aparente desprecio o desapego de Lawrence hacia el sexo opuesto se debería en parte a su presunta homosexualidad, ya que en vida hubo rumores de relaciones sentimentales con ciertos allegados de su misma condición. Lo cierto es que existe un acuerdo general en afirmar que sus obras guardan un profundo y variado entramado personal, donde se reflejan las relaciones de clase, la opresión de las clases obreras, la explotación del proletariado - su propio padre era minero -, la dejadez del ser humano, el vicio, la corrupción, la censura, la opresión y la superficialidad del emergente sistema capitalista. Las relaciones familiares también se encuentran en entredicho, pues de pequeño fue testigo directo de los problemas de su padre con el alcohol y de los conflictos de aquel con su madre, de una clase social superior y con un nivel de educación más alto, ya que, como Lawrence afirma en reiteradas ocasiones, "su [mi] padre era analfabeto". Como resultado, y por el creciente apego que Lawrence sentía por su madre, a quien tampoco dejó indiferente en cuanto a las críticas, el autor retrató a su padre como una "bestia", carente de razón, como el típico prototipo de hombre machista, inculto, violento y retrógrado que la aristocracia trataba como a poco más que un animal, expuesto a los peligros de un arriesgado trabajo que le aportaba tan solo los medios necesarios para subsistir y mantener a su familia. Existe también evidencia de que Lawrence llegó a reconocer, más adelante en su vida, que fue quizás un tanto injusto con la descripción de su padre, a lo que también añadió que hubo cierto sesgo por parte de su madre.

La última etapa de su carrera como escritor se caracterizó por el exilio en el extranjero, por las reiteradas amenazas por parte de su propio gobierno, que primero sospechó de su lealtad como ciudadano, al ser acusado junto con su esposa, Frieda Weekley, de espía de los alemanes, y luego censuró parte de su producción artística y literaria, viéndose obligado a emprender un peregrinaje por el mundo, en un intento por buscar la libertad, la paz y el conocimiento cultural que su país no supo darle. Es precisamente por ello que algunos de sus libros de viajes hablan de paisajes y entornos exóticos, producto de su experiencia en Italia, Francia, Australia, México, Estados Unidos y otros países alrededor del globo. Esta moda, más propia de la era isabelina, con los viajes de conquista europeos, vuelve a ver la luz con Lawrence, que no sólo describe civilizaciones diferentes, sino que también aprovecha su propia lejanía para criticar al gobierno británico y a su forma de vida.

Pintura:
D. H. Lawrence también pintó una serie de obras eróticas. Fueron exhibidas en la Galería de Dorothy Warren en el Mayfair de Londres en 1929. Esta exhibición, que fue polémica en su tiempo y causó estupor entre los visitantes, incluyó Una historia de Boccaccio, Primavera y Pelea con una Amazonas. El Daily Express informó que el cuadro Pelea con una Amazonas «presenta a un hombre horrible y barbudo sosteniendo a una mujer rubia en una postura lasciva mientras los lobos babean expectantes, lo que es francamente indecente».

La censura marcó la mayor parte de la producción artística de Lawrence. Según la crítica posterior, y en concreto, la manifestada en el periódico británico The Guardian, se considera que la represión a comienzos del siglo XX tenía reminiscencias del periodo isabelino, es decir, el que marcó en buena parte la vida y obra del dramaturgo William Shakespeare, entre otros autores contemporáneos de igual renombre. Sabido es que una de sus obras más conocidas, El amante de Lady Chatterley, fue censurada y retirada del mercado en el periodo de entreguerras. No es extraño, pues, que sus trabajos fueran muy influyentes durante los años 1960, cuando diversos sindicatos y grupos revolucionarios velaban por una contracultura en desacuerdo con la escasez en la libertad de prensa en esos días. Uno de estos movimientos fue el que en Estados Unidos se conoció como hippie.

Como pintor, Lawrence no destacó demasiado, no sólo por la relativa sencillez -y pobreza- de sus obras, sino también porque el repertorio no fue tan amplio, quizás a causa de la censura que en esos días recibían sus pensamientos. Las formas inacabadas, la falta de límites precisos, las figuras amorfas, el mal manejo de los colores y el paisaje hedonista que describía el autor, le valieron numerosos críticos y enemigos. El sexo cobra nuevamente intensidad en el plano plástico, pero esta vez es llevado a un extremo natural, con reminiscencias bíblicas, pero lleno de imágenes paganas y, hasta cierto punto, obscenas y promiscuas, por lo que la censura de la Iglesia y del Estado fue inminente en su tiempo. Por estos y por otros motivos, Lawrence nunca se consideró a sí mismo como un artista de talento, algo de lo que deja constancia en su ensayo Introduction to These Paintings, publicado en 1929
(Fuente: Wikipedia)


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